¿DUERMES CON UN PIE FUERA DE LA CAMA?

Con los cambios de temperatura no hay quien se aclare con la ropa de cama. Dormir con un pie fuera de la cama puede ayudar a conciliar el sueño.

Existe una estrecha relación entre el sueño y su calidad y la temperatura corporal, lo que explica que, mayoritariamente se duerma mejor en invierno que en verano. Hay científicos que aseguran que la bajada de temperaturas provoca somnolencia.

La temperatura corporal va cambiando a lo largo de las 24 horas del día experimentando un pico durante el día y descendiendo en la noche, evolutivamente esto podría haber permitido a nuestros antepasados conservar la energía mientras dormían.

Durante el sueño, la temperatura corporal desciende un par de grados. Además, con estos cambios de temperatura que experimentamos en primavera, no sabemos si retirar ropa de cama o por el contrario dejarla unos días más.

En las primeras horas del día refresca, al llegar las horas centrales del día la temperatura va subiendo  y nos sobra ropa, así que no es extraño levantarte, abrir el armario y recitar la típica frase “No sé qué ponerme!,  y piensas: Si ayer era igual de normal ver a gente con abrigo de paño que con sandalias y tirantes, mmmmm,  ¿Soy yo, o parece carnaval?   En fin… lo más práctico es vestir con varias capas de ropa, cual cebolla, para ir retirando las necesarias con tal de no asfixiarnos o no echar alguna de menos.

En la cama ocurre más o menos lo mismo, puede que te acuestes y notes ese descenso de temperatura necesaria para conciliar el sueño, y por ello te abrigues un poco más. Al quedarte dormido, esa sensación se va regulando y  puede que experimentes calor. Ahí es donde entran nuestras extremidades en juego, a veces inconscientemente.

Sacar un pie fuera de la ropa de cama ayuda a refrescar nuestro cuerpo si sentimos calor. La piel de las  manos y los  pies carecen pelo y tienen unas estructuras vasculares peculiares que ayudan a expulsar el exceso de calor acumulado, funcionando como termostato natural. Esta es la razón de que durmamos con un pie fuera de la cama.

En conclusión, si te levantas con las sábanas revueltas y un pie fuera, ya sabes que ello te ha ayudado a conciliar el sueño y a que este sea de mayor calidad.