¿Qué grosor debe tener el colchón?

Grosor del colchón | Ok Colchones

Hoy día, en la mayoría de tiendas de colchones es común ver que los colchones  superan los 24 cm de grosor.  Si comparamos la tendencia de años anteriores, vemos que esta medida se ha visto aumentada considerablemente, pero ¿Es en realidad mejor un colchón más grueso? Y la respuesta es NO necesariamente.

Como fabricantes podemos afirmar que la materia prima para fabricar el colchón va a determinar el grosor, pero sólo en parte. Influye en ello tanto el núcleo como las demás capas y acolchados.

¿Un colchón más grueso tiene más calidad que otro más fino?

Grosor del colchon importa | Ok ColchonesUn colchón muy grueso no es sinónimo de calidad, de confort  ni de comodidad, pero es cierto que el impacto visual puede llevar a engaño.

Los colchones finos, de entre 15 y 22 cm hoy en día se suelen fabricar para dormitorios infantiles, juveniles o para las partes inferiores de las camas nido, las cuales limitan el espacio disponible en la parte inferior. También es común esta medida para camas y somieres articulados puesto que son los que mejor se adaptan a este tipo de camas.

Se suelen combinar con viscoelástica y su núcleo normalmente es de HR o látex (Colchón viscoelastico). En este  tipo de colchones lo importante a tener en cuenta es la densidad de su núcleo, que se mide Kg/m3. A más Kg, más densidad y mayor durabilidad y capacidad de aguante frente al uso.

Un colchón de unos 20 cm de grueso con 40Kg por m3 de densidad de  HR  tendrá una calidad  mucho mayor que un colchón de 25 cm de grueso con HR de 25 Kg.

A partir de esos 22/23 cm además de los materiales mencionados, también encontramos colchones de muelles, combinados  con espumas y viscoelásticas. No es que no existan colchones de muelles de menos de 22 cm, pero digamos que son menos comunes debido a la altura de la propia carcasa del núcleo.

Los colchones de 25 cm en adelante suelen ser colchones que presentan varias capas, combinando muchos materiales que, en su conjunto, consiguen un colchón de mejores prestaciones y de gama superior. Son más altos que el resto y  generalmente si son simétricos   (misma composición en ambas caras) aún lo son más. Normalmente estos colchones ofrecen más confort al usuario, más adaptabilidad, más comodidad y son más duraderos. Su precio también es algo superior.

Por el contrario, podemos encontrar colchones gruesos , con mucha apariencia y mucha vista pero de poca calidad. Los materiales empleados en su fabricación son fundamentales y determinan la calidad y en ellos debemos focalizar nuestra atención e intentar recabar la mayor información posible.

Por otro lado, mucha cantidad de viscoelástica no es sinónimo de un buen descanso, o al menos no lo es para todo el mundo.  Hay personas que con unos 3-4 cm de este material es más que suficiente para notar una adaptabilidad media, ya que prefieren libertad en los movimientos y menos envolvencia, con lo que un colchón de unos 23 cm , con un buen núcleo de HR sería lo indicado. El modelo Milán  es perfecto para este tipo de personas. Su núcleo de enorme elasticidad y capacidad de recuperación frente a la presión es ideal para quienes buscan confort, adaptación media y un descanso inmejorable.

En conclusión podemos afirmar que :

El grosor no determina la calidad del colchón. Ni siquiera la firmeza.

Un buen núcleo , independientemente del grosor del colchón, es imprescindible para que éste se mantenga en buen estado el mayor tiempo posible

Mucha cantidad de viscoelástica no es apta para todo el mundo. Ni todas las viscoelásticas tienen la misma densidad. Cuanta más densidad tenga la visco, más mullida y envolvente.

En definitiva, un colchón es una compra muy personal, es el lugar donde  pasamos un tercio de nuestra vida y donde hemos de descansar, renovar energía y cargar pilas para afrontar nuestro día a día. El colchón es el  que se debe adaptar a las necesidades del durmiente, y como tal, hemos de pensar en ello como una inversión en descanso y salud y no como un gasto.